Uno de esos meses…

Tal y como decía en el anterior comentario de nuestro blog, los santuarios de protección animal sobrevivimos como podemos. Pero hay meses en los que las deudas comunes nos dan risa, frente a las que se nos avecinan. Son esos meses en los que, si pudiera, no me levantaría de la cama para no verlos o vivirlos…
Quería haber sacado varias de las noticias de las últimas semanas en Facebook pero se acumulan de tal forma que, a no ser que publiquemos un periódico, es imposible hacerlo a tiempo.

Empezó nuestro querido Fidel.
Gracias a Dios, ¡Emilio sabe lo que se hace! ¡¡¡Es tan difícil tratar caballos que, por sus lesiones, edad y secuelas ya son difíciles de mantener en sí!!! Fidelillo tiene más de treinta años. Le fallan el corazón y las articulaciones. Toda una vida de trabajo delante de un coche de caballos pasan factura. Cuando le falta riego, colapsa. Y ahí estamos todos, con el corazón en un puño, junto a su compañera Estrella, rezándole al primer santo que pillemos. La cosa salió bien pero Emilio tuvo que venir varias veces y nosotros pasar más de tres noches en la cuadra enlazando día de trabajo con otro.

Continuó Brownie,blog-20161018-5 nuestro especialista en cólicos por úlceras. Es lo que tiene una vida de estrés. Cuando te abandonan y además te devuelven dos veces porque tus patitas no te aguantan, sientes que no sirves para nada. Te vienes abajo, como cualquier humano y el estómago dice: “Hasta aquí”. Me hace gracia que todo el mundo lo encuentre lógico en los homo sapiens y se extrañen cuando hablamos de un caballo. En este caso, la que supo volar en su cuatro por cuatro fue Aída, que ya se conoce las bromas de Brownie y lo ha rescatado de la muerte en siete ocasiones ya. También salió bien pero con sus correspondientes dos días en la cuadra.

Para no quedarseblog-20161018-1 atrás, Estrella apareció una mañana con dos kilos de pata menos y tan contenta… sí, sí, habéis leído bien. En su herida permanente se obró el milagro y se desprendió parte de lo que “estorbaba” de forma natural. Estamos muy contentos, pero eso supuso las más de diez visitas de nuestro querido José blog-20161018-3María, que ya de paso, tuvo uno de los días que atender a Fidel mientras curaba a Estrella porque al pobre animal se le va la vida cuando tocan a su amada. Gracias a Dios ella sigue feliz y contenta pero mi hermana y yo llevamos un mes teniendo que quedar para las curas que, además de carísimas, ocupan una paciencia y tiempo tremendos.

Cuando parecía que había luz al final del túnel, le tocó el turno a uno de nuestros perritos, Pekín. Se cayó por ir a ladrar a quien no debía y casi se fractura la cadera… hala… ¡¡¡¡a correr otra vez!!!! Inmovilización de él (y de mi madre, porque ya no sabemos a quién recurrir) durante más de una semana…

Que, por cierto, cuando llegamos de casa del vet, nuestra querida Savannah (asma felino), nos tenía preparada una sorpresa para volver corriendo a Fernando con una de sus mega crisis otoñales… no tengo palabras para describir la paciencia infinita que tiene nuestro veterinario titular de pequeños, Fernando (no ya con nuestros animales sino con nosotras…)

Estaba claro que nblog-20161018-2o iba a terminar ahí la cosa, por lo que no nos pilló desprevenidas cuando Dios, en su infinito sentido del humor, nos envió una pancreatitis en Pim, seguida de un fallo hepático que la mantiene a día de hoy ingresada con suero y más amarilla que una mazorca. Como la pobre es una podenca que fue “tratada” y “abandonada” por un cazador sin escrúpulos, aún blog-20161018-4hoy en día, piensa que el sol sale por mi trasero únicamente y me obliga a conducir todos los benditos días hasta Fuengirola, a la Blue Care donde la ha remitido Fernando. De otro modo, ni come, ni bebe, ni “caga”… pero eso sí, morder a los pobres veterinarios se le da de maravilla.

Así que ahí estamos mi hermana y yo desde hace un mes…  soñando con las facturas, durmiendo en la cuadra con dos caballos, haciendo kilómetros por Pim, por los suelos a cuatro patas para curar a Estrella, sujetando a Pekín cuando se lamenta, dando inhaladores cada cuatro horas a Savannah y atendiendo a la Asociación y los demás bichos habituales.
Por Dios!!!

Hay alguien ahí fuera que quiera adoptarnos a nosotras??????
…Por favor!!!!!!

concordia cyd