Un poco de humor

img_3561-retouchiertComo en esta santa protectora de Caballos Y Demás acciones de protección animal, estamos (al menos yo) un poco hartos de tanta tragedia griega (o andaluza), he decidido hoy poner un poco de humor (negro, eso sí) al asunto y compartir con vosotros ciertas “perlas” oídas en el CYD a lo largo de los últimos años. Os doy mi palabra de que todas las conversaciones que relato son verídicas y nos han sucedido a mi hermana y a mí, así como a otros voluntarios.
Por decoro, que no por ganas, omitiré nombres y fechas para no herir susceptibilidades.
Espero que lo disfrutéis tanto como nosotros, una vez se nos pasaron los cabreos pertinentes…

Aquí la muestra de llamadas telefónicas:

–    ¿Sí, buenos días?
–    Hola, os he visto en la tele. Vosotras sois la de los caballos, ¿verdad?
–    Sí. Dígame. ¿En qué puedo ayudarle?
–    Me gustaría saber si tenéis caballos en adopción y cómo va el tema…
(Aquí la conversación se extiende durante casi veinte minutos tras los cuales…)
–    Ah, vale, muy bien. Pues yo lo que quiero es un cocodrilo. ¿Tenéis alguno?

–    Buenas tardes, dígame.
–    Hola, ¿sois la protectora de caballos?
–    Sí, dígame.
–    ¿Tenéis también perros?
–    Sí. ¿Querría adoptar alguno?
–    Sí, es que verá, tengo dos hijos y me gustaría inculcarles el amor por los animales…
(y bla, bla, bla… transcurre casi 1 hora diciéndome lo buena madre que es…)
–    Bueno, señora, ¿qué tipo de animal está buscando aproximadamente?
–    Ah, pues eso sí, ¡¡¡¡uno que no se cague ni ladre!!!!

–    ¿Sí, buenos días?
–    Hola. Quiero denunciar un caso grave de maltrato animal.
–    Bien señora, pero para ello debe usted rellenar nuestro formulario de denuncias. Es totalmente confidencial pero necesario para comenzar el trámite.
–    No, no, que no me fío. Yo se lo digo y ya ustedes actúan. Es mi cuñado y no para de pegarle a su mujer.
–    Perdone, señora. Me parece que usted me habla de violencia de género y no nos corresponde, por favor, póngase en contacto de manera urgente con las fuerzas del orden.
–    ¡¡¡¡Es que también les pega a los niños!!!!
–    Bien, señora, pero le repito que somos una asociación de defensa animal. Por favor se lo pido, póngase en contacto con la policía a la mayor brevedad posible.
–    Pues vaya mierda de protectora que son ustedes !!
(y colgó)

–    ¿Sí, dígame?
–    Hola, ¿tienen ustedes caballos para adoptar?
–    Sí, por supuesto, 56 en concreto. ¿Qué tipo de animal está buscando?
–    Pues verá, yo es que quiero mucho a los animales, pero me gusta montar y querría darle una buena vida a uno de ellos. Pero eso sí, no quiero comprarlo porque es mejor rescatar uno que lo necesite. Tiene que ser Pura Raza Española y entero. Que no tenga más de seis años y esté muy bien domado. También lo quiero castaño porque los otros colores no me gustan y que sea muy alto. Su carácter debe ser muy tranquilo y poder montar a niños de dos en dos porque tengo cuatro niños de entre tres y siete años. Y si puede ser y a ustedes les sobra, que venga ya con el equipo de montar. El transporte lo pagan ustedes, ¿no?
–    … (tardé bastante en reaccionar, la verdad…)

–    Buenos días, CYD Santa María, dígame.
–    Hola. Yo querría ir de voluntario. ¿Es posible?
–    Sí, por supuesto. Nos hace mucha falta. Por favor, rellene nuestro formulario de la web y le contestaremos enseguida.
–    Sí, ya lo he visto, pero es que verá hay un pequeño problema y querría comentarlo con ustedes.
–    Ah. Pues dígame, caballero, en qué puedo ayudarle.
–    Pues verá, es que yo soy alérgico a las picaduras de insectos y necesito ingreso hospitalario si me pica algo. También soy alérgico al pelo de los perros, gatos, caballos, etc., y necesito que alguien me pinche Urbasón en cuanto me dé el ataque. También tengo psoriasis en las manos y no podría hacer nada de lo que ustedes proponen. ¿Eso es un problema?
–    (…)

–    Hola, ¿¿¿Buenos días???
–    Hola. ¿Ahí hay bestias pá dar?
–    Si se refiere usted a animales de varias especies, sí. Dígame.
–    Es gratis, ¿no?
–    Si. Dígame.
–    Yo querría una bestia pá montar y que fuera potente.
–    Perdón, caballero, ¡¡¡pero Ferraris no tenemos!!! Perdón, ha sido una broma. Dígame, se refiere usted a un caballo que tenga fuerza, ¿no?
–    Sí, sí, eso y que corra mucho.
–    Ah…
–    Pero no me gusta lo de que no esté a mi nombre porque cuando lo rompa, ¿qué hago?
–    ¿¿¿Cómo dice???
–    Sí, que cuando se rompa, lo menos es poder llevarlo al matadero para poder sacarle algo de lo que me haya gastado en él, ¿no?
–    Claro, claro, muy lógico todo… rellene usted nuestro formulario en cuanto pueda y le contestaremos lo antes posible…. Que tenga un buen día.

–    Hola. Buenos días. Dígame.
–    Hola. Muy buenas. Les acabo de ver en un programa de la tele. Tengo una ganadería de vacas y vivo en (lugar eliminado). He visto que son dos hermanas. ¿Hablo con alguna de ellas?
–    Sí, soy Concordia. Dígame.
–    ¿Usted es la morena o la rubita?
–    … La morena y presidenta de la Asociación, caballero. ¿En qué puedo ayudarle?
–    Verá es que yo quería ppredica-el-evangeliooner mi finca a su disposición pero me gustaría que viniese su hermana también.
–    Perdón????????
–    Sí, sí. Es que me parece una chica ideal para estar aquí y así de paso les cedo un buen lugar para sus animales. Aquí hay pasto y a su hermana no le va a faltar de nada !!
–    Caballero… me quedo con su número.
(Lo que dije a continuación no es apto para blog).

Sin más comentarios,

 

concordia cyd