
Bollycao es ahora un potro joven y apuesto, pero bajo su negro pelaje aún se intuyen las lesiones que le causó el vehículo que lo atropelló en una carretera de Algeciras. Desde entonces, su vida no ha sido fácil. Primero, la asociación Cyd Santa María lo cuidó y lo alojó en el albergue para caballos abandonados que tienen en Alhaurín el Grande.
Allí se recuperó de sus heridas en el costado y, después fue dado en adopción, aunque al tiempo sus nuevos dueños lo devolvieron. Pese a todo, no pierde la alegría ni las ganas de vivir. «Le llamamos Bollycao por lo dulce que es», comenta Virginia Solera, una de las responsables de esta asociación de acogida. Ayer mismo, Bollycao emprendió una nueva aventura con cinco équidos más como compañeros de viaje. Alrededor de dos días y medio tardarán en cruzar media Europa en un trailer con destino a Apeldoorn (Holanda), donde esperan encontrar la suerte que aquí no han tenido.