La Trampa de la Eficacia, 3a parte: Como Malvive la Protección Animal en España

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Permítanme comenzar este blog nombrándoles un artículo de Ley que, seguramente, muchos desconocerán pero que está vigente en España y nos recuerda constantemente cómo se nos engaña, no ya a las protectoras de caballos, sino a la protección animal y a los animales en este país.
Se trata de la Ley 32/2007 de noviembre para el cuidado de los animales…
En su artículo 16, punto 3 se cita textualmente: “Los ingresos procedentes de las sanciones se destinarán a actuaciones que tengan por objeto la protección animal…” ¡¡¡Toma ya!!! Ahí es nada… (Refiriéndose a la imposición de infracciones relativas a sanciones derivadas del maltrato y/o abandono animal).
Si las leyes dictan que las infracciones (leves, graves o muy graves) se sancionen, bien sea a través de ayuntamientos, Gobernación, etc., sabiendo la cantidad de ellas que se cometen en nuestro país y teniendo que reinvertirse el dinero de las sanciones en medios para la protección de los animales, ustedes se preguntarán: ¿Por qué no hay más protectoras en todas las comunidades o, al menos, las que ya existen, por qué no tienen ayuda alguna como es el caso del CYD?

Déjenme explicarlo:BLOG 20160820 4
Desde mi punto de vista las razones pueden ser varias… O todas a la vez…

– Que no se esté sancionando (alcaldes que no quieren perder votos, fuerzas del orden que no cumplen con su obligación…).
– Que se sancione por medio de las fuerzas del orden pero que nuestro sistema burocrático no apoye en la consecución de dichas sanciones y al final no se pague ni se castigue el no hacerlo.
Que se sancione, se logre cobrar y… se desvíe el dinero que le corresponde por derecho a los animales a otras actividades.

De ahí que las mal llamadas “protectoras” que dependen de la Administración, sean, a mi criterio, campos de exterminio sin siquiera las condiciones apropiadas para la tenencia temporal de animales y que las que realmente lo somos, estemos malviviendo, saturados de animales de todas las especies y acostándonos con un nudo en la garganta cada noche sin saber cómo y hasta cuándo aguantaremos.

BLOG 20160820 1El CYD Santa María es una entidad no lucrativa que dispone del Albergue o Santuario más grande de España. Se creó gracias al esfuerzo de una familia de 4 miembros que somos los que seguimos tirando del carro… Antes, éramos una familia con recursos. Ahora, apenas tenemos para sobrevivir porque seguimos como hace casi veinte años entregándoselo todo a los animales abandonados. Sinceramente, a estas alturas, pensé que ya tendríamos más ayuda pero la triste realidad es que el “caballo” no es “achuchable” y no disponemos del voluntariado con animales de los que disponen otras protectoras de pequeños animales. Además, la gente sigue viendo al caballo como un ser de trabajo sin capacidad para sufrir por el solo hecho de no poder emitir sonidos de queja.BLOG 20160820 3

El CYD Santa María dispone de cinco ayudas fundamentales fijas:

1) Una amiga personal, que, nos financia cada mes la posibilidad de tener una persona contratada en el Albergue, buena parte de la comida de nuestros animales e incluso maquinaria. Además nos “rescata” muchas veces del cierre de las instalaciones. Sin ella, simplemente, no estaríamos aquí aún.
2) Alimentos Altube, quien nos dona mensualmente pienso para que saquemos adelante a los caballos que se encuentran en peor estado. Su donación ha resultado imprescindible para nosotros todos estos años.
3) Una Asociación que nos apoya con donaciones cada vez que puede para alimentar a nuestros animales y que, además, nos permite, a veces, incluso, comprar árboles de sombra para mejorar la calidad de vida de nuestros animales. Inversión que, de no ser por ellos, no podríamos hacer, pese a ser de vital importancia.
4) Una Fundación en Alemania que, tras una visita a España de su presidenta, nos dijo literalmente que ni en Alemania había visto jamás tratar a los animales como lo hacemos nosotros en el CYD. (Hago este comentario porque aún lo tengo grabado en la memoria y lo rememoro cada vez que me vengo abajo). Conozco Alemania y… a los alemanes y oír algo así no es frecuente, os lo aseguro.
5) La remesa que emitimos mensualmente con las cantidades que nuestros queridos padrinos nos indican. En este punto, hemos de decir que, aunque tenemos los mejores padrinos del mundo y los más leales (ya que algunos están casi desde que comenzamos y los que se suman suelen quedarse con nosotros), la realidad es que la remesa que emitimos cuenta sólo con 194 padrinos. Nos parece increíble que sólo contemos con este reducido grupo de colaboradores después de casi 20 años trabajando por y para los animales.
A estas cifras, tenemos que sumar donaciones esporádicas, padrinos que colaboran mensualmente por su cuenta, un par de eventos al año (o menos), y un par de asociaciones más que donan una cantidad fija anual que no suele superar los 2.000 euros. A todos, nunca tendré palabras suficientes para daros las gracias en nombre de nuestros animales.

Ahora, hagan las cuentas… BLOG 20160820 5Tenemos en total 53 caballos en el CYD más 13 en familias de acogida esperando a ser adoptados, a las que tenemos que pagar los gastos. Cada caballo (entre los sanos y los que por sus características tienen que tener atenciones especiales todo el año) conlleva una media de 150 € de gastos al mes. También tenemos en este momento (porque varía) 6 perros, 58 gatos, aves, hurones, tortugas de tierra, tortugas de agua… Y algún otro espontáneo que hay que recoger cada dos por tres…
Después hay que contar con la media de las denuncias contra maltratadores y las ayudas y eutanasias que realizamos en el exterior cuando nos llaman las fuerzas del orden por accidentes, abandonados que están agonizando, etc., y que suponen la friolera de unos cuatro o cinco mil euros anuales. (Casi todos los años rebasamos estas cifras. Es imposible evitarlo por nuestra negativa a dejar agonizar a un animal cuando sabemos que la Administración no va a acudir).

Para resumir:
El CYD tiene siempre una deuda mínima al cerrar el mes de unos cinco mil euros tras pagar la comida de los animales, las camas, el trabajo, el agua, la luz, los veterinarios, los transportes, abogado… y si algún día mi padre, mi madre, mi hermana y yo decidiéramos cobrar las quince horas al día, siete días a las semana, trescientos sesenta y cinco días al año que les dedicamos a los animales, simplemente tendríamos que cerrar el CYD.
Esta deuda de cinco mil euros puede incrementarse, además de acumularse, cuando los animales enferman, hay roturas o reposiciones de material en el Albergue y/o hay más asistencias en el exterior, con lo cual, a veces tenemos que pedir ayuda desesperada a amigos y personas de buen corazón.
Y todo ello sin una sola ayuda administrativa.

Para que se hagan una idea, cuando perdemos un padrino de diez euros, lloramos.
Pero es lo que tiene rescatar caballos y tratar por todos los medios de darles una segunda oportunidad.

Y, la verdad, cuando los veo al final del día comer tranquilos y seguros y respiro la paz que se siente en el Albergue, me trago la angustia y pienso: “mañana será otro día”.

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Y rezo, no sólo por nosotros, sino por la cantidad de protectoras que conozco cuyos miembros también se dejan la piel y me consta que, en ese mismo momento, en otro lugar, tienen el mismo nudo que yo en la garganta.

concordia cyd